viernes, 18 de mayo de 2012

El procurador de Judea:

Hoy rescato una obra con la que, hará un par de años, Contraseña Editorial dio el pistoletazo de salida. El título El procurador de Judea, el autor Anatole France y, como premio, ilustraciones de Eugéne Grasset, prólogo de Ignacio Martínez de Pisón y postfacio de Leonardo Sciascia.


El viejo Lamia, plácidamente sentado, se dispone a leer el Tratado sobre la naturaleza cuando el paso de una litera le hace abandonar su tarea. Debido a que ésta tiene las cortinas abiertas de par en par, inevitablemente dirige su mirada hacia la persona que se encuentra allí recostada, descubriendo en su interior a un viejo amigo: Poncio Pilatos. 


A partir de ahí, tiene lugar un reencuentro en dos diálogos: uno en el momento anteriormente descrito y otro, más formal, en casa del procurador, durante una cena. Dos breves conversaciones en las que Anatole France contrapone la figura del que erró y aprendió de su error para convertirse en más tolerante y sabio, con la de quien cree haber hecho siempre lo correcto, padeciendo de esa ignorancia que acompaña a la prepotencia. No en vano escribirá Sciascia  que "la contradicción y la invención se hallan en la memoria de Aelio Lamia frente a la desmemoria de Poncio Pilatos (...). Libertino, pasional, tolerante, curioso, sabio que no reniega de la locura, Aelio Lamia, al contrario que el procurador y que el historiador, recuerda. Recuerda por amor, aunque sea por amor, por recuerdo de un amor carnal y sensual de una mujer de la vida. Todo lo que es amor conduce a Cristo, al cristianismo, y así como María Magdalena siguió a Cristo, siguiendo el recuerdo amoroso de ella, Aelio Lamia llega al recuerdo de Cristo. De modo que el escéptico France y su escéptico apólogo se rinden al amor". 


Y como de este extracto se deduce que el cuento va acompañado por dos textos que nos ayudarán a comprenderlo e ir más allá de lo que nuestra inspiración nos dicte, no os aburro más.  Simplemente, os invito a leerlo. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada